Corel es una empresa canadiense que se dedica a software profesional y semi-profesional desde los años ochenta. Su catálogo es variopinto: CorelDRAW es su buque insignia para diseño vectorial (y compite cuerpo a cuerpo con Illustrator), pero también tienen aplicaciones para edición fotográfica como PaintShop Pro, herramientas de vídeo con Vision FX, y la suite de ofimática WordPerfect, que aún tiene sus fans acérrimos entre abogados y profesionales que no quieren saber nada de Microsoft Office.
Lo que define a Corel es que venden licencias perpetuas. Compras el software, lo instalas, y es tuyo sin pagar subscripciones anuales. En un mundo donde Adobe ha hecho de la suscripción un modelo de negocio obligatorio, eso tiene su atractivo, especialmente si no eres un usuario profesional de tiempo completo. Eso sí, sus actualizaciones son cada cierto tiempo y el soporte varía bastante según el producto.
Sus productos van desde herramientas gratuitas o económicas (como AfterShot Pro para fotografía) hasta soluciones más robustas para diseñadores. Si trabajas en diseño gráfico o necesitas ofimática sin dependencias de suscripción, Corel tiene algo que mirarte. Los precios no son baratos, pero hay cupones y promociones constantes que hacen la cosa más llevable.