Surfshark arrancó hace poco más de una década como una alternativa accesible a los VPN caros de siempre. Lo que te llama la atención es que no actúan como los gigantes del sector: son transparentes con sus políticas, tienen un historial decente de auditorías de seguridad, y sus precios son honestamente bajos. La gente los usa principalmente para desbloquear contenido geográfico, navegar con más privacidad, o simplemente evitar que su ISP vea qué hacen en línea.
Hoy en día ofrecen bastante más que solo un VPN. Tienen Surfshark ONE, que es un paquete bundled con antivirus, gestor de contraseñas y almacenamiento en la nube. Existe también CleanWeb, su bloqueador de anuncios que funciona a nivel de aplicación. Y Surfshark Alert, que monitorea si tus datos aparecen en brechas de seguridad. No son los únicos que lo hacen, pero lo hacen bien y sin complicaciones absurdas en el interfaz.
Lo que diferencia a Surfshark es que sus precios base son muy competitivos, especialmente si contratas anualidad. La velocidad es decente (no la mejor si quieres descargar archivos enormes, pero suficiente para streaming y navegación normal). El servicio al cliente es útil, aunque responden más rápido por chat que por email.